La actitud de una emprendedora, ¿se tiene de serie o se trabaja?

Con diez años de experiencia ya en el sector del Marketing online, desde hace casi 4 años que comencé una nueva aventura profesional y personal, el emprendimiento, mi última etapa laboral y en la que actualmente sigo inmersa y entregada. Pero ser emprendedora, ¿requiere una actitud concreta? ¿Es algo que se tiene o se trabaja? ¿Es la actitud la que marca la diferencia?

[De aquí surgen las Reflexiones de una emprendedora más, este blog]

Emprendimiento. Un apasionante recorrido en el que sólo me quedo con cosas positivas, aunque como en toda aventura ha habido momentos duros y decisiones difíciles. He montado algo de cero junto a mis dos socios, he crecido como persona, como mujer y como profesional. He tomado decisiones correctas y no correctas, he metido la pata, he desconfiado de mí misma pero me ha hecho conocerme más, a conseguir las cosas a base de probar,  rectificar, volver a probar, rectificar y dar en el clavo.  He tensado la cuerda emocional y la física hasta extremos infinitos pero eso me ha permitido tocar con mis propias manos el afán de superación en sí mismo, como si de pisar el cielo se tratara.

Pero el emprendimiento tiene sus luces y sombras, algo que muy pocos se atreven a contar ( algunos ya se han atrevido y les doy las gracias por ello). Ahora intentaré ser yo quien aporte algo a mi manera y con mucho respeto hacia mis otros compañeros emprendedores por el mundo.

¿Una sabe que quiere ser emprendedora desde el minuto uno?

En mi caso (habrá muchos más que escuchar), no era algo que supiera al terminar la universidad. Creo que antes de hacerte emprendedor tienes que pasar por las empresas de otros. En ellas te curtes, es como irte a vivir sola o compartir piso antes de casarte, arrejuntarte o irte a vivir con tu pareja, me parece clave. Yo no sería la misma hoy sin el aprendizaje de las personas con las que me he cruzado en ese viaje personal y profesional.

Antes de emprender, lo daba todo en las compañías en las que trabajaba, en el fondo me sentía como si fueran mías y he desempeñado mis tareas más allá del mero cumplimiento u obligación. Siempre he intentado dar lo máximo y lo mejor de mí misma.

Work Work Work!

En esas compañías me he entregado y es cierto que en algunas me he sentido más cómoda que en otras. Para ser más concretos,  en la agencia en la que pasé muchos años de mi vida, T2o Media, aprendí muchísimo, gestioné cuentas muy importantes como IKEA Ibérica, ING Direct, Silestone, Yves Rocher, Universidad Europea de Madrid, entre otras,  y tuve la suerte de trabajar codo con codo con los grandes profesionales que lideraban el marketing de esas compañías.

Una de las anécdotas que recordaré toda mi vida y me impactó mucho fue conocer a Carina Szpilka (ex- directora general de ING Direct España). Ella ese día daba una charla en el congreso y nosotros que estábamos en el stand de la agencia viendo a clientes y saludando a colegas. Acabamos mis compañeras, mi jefa y mi jefe, sentados en los taburetes de nuestro stand con ella y parte de su equipo para charlar sobre temas importantes que nos afectaban en la gestión de las cuentas. ¡Qué mujer más magnética! Menuda experiencia… Y la que entonces era la directora de Marketing, otra auténtica crack, después pasó a ser la actual directora general. En realidad, todo el equipo con el que tratábamos era brutal y aprendías mucho con ellos y ellos con nosotros. Yo me sentía como una esponja que absorbía todo. Y así con muchos clientes y profesionales, fue una época alucinante. Hay más anécdotas divertidas, pero quizá en otro post 🙂

También es cierto que gracias a esas cuentas trabajé mano a mano con el co-fundador de la agencia y entonces CTO, Tomás Hernández, un mentor y gran amigo. Fue un privilegio formar parte de su equipo, de aprender de él, de su forma de ver las cosas, de su magnetismo y capacidad extraterrestre de meterse a todo el mundo en el bolsillo. Para mí es y será un visionario de marketing digital.

Yo que siempre quería aprender y aportar más y él que buscaba a alguien con esas ganas, me traspasó su interés por las inquietudes que nos venían y me ofreció formar parte, como su mano derecha, en el proyecto Data for Marketing de la agencia. ¡Vaya dos adelantados! Allá que nos metimos a indagar en lo que se hablaba mucho en EE.UU. y por lo visto venía a Europa a quedarse, el Big Data. ¿Os suena, verdad? De esto hace ya seis años… ni más ni menos…

Data Data Data!

Fue una etapa increíble en la que incluso contratamos a dos personas más para seguir analizando y dando forma a las ideas de transformación pero ya eran varios los proyectos a los que dedicaba tiempo extra y tuve que tomar una decisión. 

Junto con mi compañero y gran amigo, Juan David Mateos, que por aquellas ya era el Responsable de Tecnología (CTO) de T2O Media, y otro crack-compañero del mismo departamento que venía de trabajar en Imagenio (Movistar) , Alfredo Ayala, empezamos a crear de cero una herramienta de análisis de competencia en los buscadores que tuviera un motor muy potente y analizase cualquier buscador y cualquier país del mundo, y así surgió nuestra Start up.  

Por tanto, respondiendo a la pregunta inicial, en mi caso, puedo decir que esa actitud la tenía, no se si de «buena emprendedora» o de «mala emprendedora» pero se hacía notar en esas horas de más, en el esfuerzo y entrega, en el interés por nuevos proyectos y ganas de aportar. Es cierto que le dediqué a todo tiempo de mi vida personal.

Cuando nos lanzamos y creamos la empresa, al menos teníamos la seguridad de que teníamos un recorrido y unas bases profesionales que te abren muchas puertas y dan muchas oportunidades.

Al final te das cuenta de  que el ámbito profesional es un viaje largo que determina también parte de tu ser, con quienes trabajas, con quienes te cruzas en el camino y lo que te aportan esas personas. De ahí seleccionas también a los que quieres que sigan formando parte de tu vida sigas o no en esas empresas porque valoras el talento y sus actitudes.

La actitud también se trabaja.

 

Sin actitud no puedes llegar a tus metas, porque los conocimientos crecen y suman, pero sin una buena actitud, ganas, entrega, enfoque y afán de superación, no tienes nada. Para mí, más allá de la experiencia, que es un grado en sí mismo, y de los conocimientos, que hoy en día están al alcance de casi cualquiera gracias a la tecnología e Internet, con lo que me quedo es con las ganas que cada uno le echa a las cosas que hace. Eso marca la diferencia.

Sin ir más lejos, cuando tengo que contratar a personas para mi equipo o la empresa, para mí una de las cosas más importantes y por las que me he decantado por una persona u otra, ha sido su actitud. Más allá de los estudios, los centros de estudios, los másters, los super másters, posgrados online, posgrados presenciales y todas sus variantes o experiencias, valoro la actitud.

Eso va desde la forma de entrar por la puerta, saludarme, sentarse en la sala, hablar conmigo, elegir qué cosas contarme y cómo contarlas (situaciones personales, experiencias anteriores, casos de éxito propios y personales…). Y, después, la forma de venderse, reiterarse, despedirse y contactarme. Me puedes llamar la atención como persona y convencerme aunque no encajes al 100% en el puesto o los conocimientos sean algo inferiores.

El año pasado, buscando un ayudante para el marketing (beca remunerada), no se me ocurrió otra cosa que comentarles a los alumnos de cuarto de publicidad de la Universidad RJC (a los que ese día les daba una charla sobre SEM y SEO y terminamos hablando de la vida profesional en una una jornada muy fructífera), que había una oferta vacante con muchas posibilidades de contratación fija. ¿Y que les propuse? Les reté. Les dije «el que me mande un email y me convenza de por qué tiene que ser él o ella, entra en nuestra empresa».

¿Y sabéis que pasó?

1# Me escribieron sólo chicas (los chicos ni les escuché respirar).

2# De todas las chicas que me mandaron email, sólo un 40% fueron diferenciales y me mostraron su «buena actitud».

3# Sólo pasaron a la entrevista personal cuatro finalistas de las que había una clara ganadora.

Go!

Ha pasado un año y esa chica sigue con nosotros con su contrato fijo y puedo decir con mucha seguridad que en ese año que ha pasado con nosotros ha aprendido mucho más que en cualquier máster o posgrado. ¿Qué fue diferencial? Su actitud. Se mostró despierta, con muchas ganas, educada, sincera,  con las ideas claras y esa ambición positiva que tenemos a esa edad (o al menos yo la tenía).

Así de primeras, una semana antes de su incorporación oficial, la invité a un evento de Google en el que se iba a hablar de Mobile Search y me pareció interesante que se viniera. El día del evento yo no pude asistir y le comenté que podía ir ella sola y aprovechar la oportunidad o irse a casa (lo que ella quisiera). Y sin titubeos, allá que se presentó ella sin problema. ¡Ole ahí!

Well done!

Así que cualquiera de nosotras, con una idea (más o menos buena en su inicio) pero sobre todo con muchas ganas es capaz de montar su propia empresa y apostar al máximo por ella, en cuerpo y alma. Esa es la clave de convertirse en una emprendedora, no hay más misterio.  Eso sí, tienes que ser honesta contigo misma y, aceptar de antemano, que habrá momentos en que la conciliación sea prácticamente imposible y eso tenga sus consecuencias (esto en el caso de que ya seas madre o quieras serlo, que si no es tu caso es muy loable y eso cambia mucho la historia). 

Soy de las que piensa que uno tiene que ganarse el lugar que se merece y pelear por conseguirlo. No es un camino fácil y lleno de rositas como solemos escuchar por ahí, es así 100%.

En nuestro caso, me ha costado mucho esfuerzo, horas y horas dentro y fuera de la oficina, y, por supuesto, mucha culpabilidad por no pasar más horas con mi #buenahija. Por que claro, la maternidad en todo este planning… Encaja a medias… Y ese esfuerzo propio, al igual que mis socios, no tiene precio y es tiempo que no vuelve, pero es cuestión de tomarte la empresa como algo prioritario pero con sus asteriscos y límites.

Para mi, el tiempo que desconecto y estoy con mi pequeña es un 95% sagrado salvo llamadas, correos o eventos importantes. Tú debes ponerte unos límites y saber cuando echar la persiana. Para mi es fundamental descansar y desconectar (en la medida de lo posible) el fin de semana y dedicarte a tus cosas, tu familia, tu pareja, tus amigos, tus aficiones… ¡Eso nos da la energía que necesitamos para continuar sin estragos! Luego hay fines de semana que me toca currar, viajar por trabajo y también es algo que me gusta e intento disfrutar al máximo.

Para mi es un privilegio contar con lo que tenemos hoy en día; una oficina, unos equipos, una marca, un producto, unos clientes, un equipo profesional, un reconocimiento…

Me siento afortunada y agradecida pero con más razón y por el esfuerzo, quiero (queremos) gente con talento y ganas a nuestro alrededor. Así que en nuestra empresa y proyectos queremos talento que esté a la altura y no creo que sea la única que lo piense así. Muchos han pasado por ella y han caído por no cumplir con estas condiciones.

No somos Facebook ni Amazon en tamaño pero nos sentimos grandes y queremos a personas grandes en ese aspecto con nosotros, y sabéis a lo que me refiero perfectamente.

Me considero una profesional responsable, entregada y resolutiva. Me gusta marcarme nuevos retos y objetivos que me ayuden a salir de la zona de confort, que me ayuden a superarme cada día, a alimentar mi actitud. Todos tenemos días buenos y malos, todos nos formamos, nos empapamos de las novedades que cada vez van más deprisa, nos adaptamos al medio, pero si no nutrimos nuestra disposición frente a los retos, no tendremos la gasolina que necesitamos para llegar a nuestro destino objetivo.

Lo que importa es la actitud. ¡Aliméntala! Es mi humilde consejo.

Gracias por leer este post. El karma te será recompensado ja ja ja.

¡Feliz semana!

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